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LAS CAMISAS DE FUERZA EN LA OBRA “EL LOCO” DE ARTURO BORDA: LAS NAUS DE LAS MISERIAS HUMANAS

LAS CAMISAS DE FUERZA EN LA OBRA “EL LOCO” DE ARTURO BORDA: LAS NAUS  DE LAS MISERIAS HUMANAS
                                                                                      Marta Cosmo
                                                                      martacosmo@gmail.com

                                                Existe en la nada esa ilusión de plenitud
                                        que hace parar la vida y anochecer las voces.
 
          - ¡Loco!, El loco! (suena un grito en el aire…)
          Una mirada sigue la dirección del sonido asombroso. He aquí que surge un nuevo objeto en el paisaje: sería un libro o una Nau  de locos en el horizonte del mar?¿ y QUÉ MAR? ¿De los ojos? ¿Narrenschiff? ¿El  navío de los locos?
          -¡El libro es un navío!
          -¡No! ¡El navío es un libro!
          -Pero si el libro es una nau, entonces es una nau de miserias y no de locos.
          -No! Son las miserias que nos tornan locos. Hay razón dentro de la locura de la miseria, o una miseria dentro de la razón de la locura. Quizá una miseria dentro de la locura de la razón. Seguro que es una nau de locos el libro del navio, ¿o el navío del libro?
          La locura… el enigma de la locura y del loco… de los caminos que llevan a locura… ¿Quiénes podrá decir que ya no lo caminan? ¿Dónde estaría la línea que delimita la genialidad y la locura, entre una gran inteligencia y la locura? “Incluso la sabiduría y la locura están mucho próximos”, afirmo Foucault, en su obra “Historia de la locura” (p. 40). La osadía de los locos… como dijo en mismo filosofo: “En todos los lados la locura fascina al hombre”… Yo diría: fascina y espanta. ¿Quién ya no se alejó de alguien que dicen loco?   Lo que espanta en la locura es su imprevisibilidad.  Todo se puede esperar de un loco. Y el loco es inocentado por su locura, porque ya no se considera que un loco tenga la razón, la consciencia de si y de lo que hace. Es como que si existiese un vacío mental, donde todo puede surgir inesperadamente, sin control, porque “las figuras de la visón cósmica y los movimientos de la reflexión moral, el elemento trágico y el elemento crítico irán cada vez más alejándose, abriendo en la unidad profunda de la locura un vacío que ya no será más llenado”.  Y en este lugar vacío, los caminos que llevan a uno a locura es un misterio. Pero Arturo Borda construye lúcidamente un camino en su obra “El loco”.  El autor se reviste de locura para denunciar las miserias humanas, al final un loco puede hablar lo que sea que será considerado enloquecimiento, locura. Y, así como Sebastian Brant creo su “Nau de los locos”, Arturo Borda construye una nau, no de madera u otro material, sino de papel, un libro que denuncia y despierta a uno mismo, a cada tipo humano y a las razas, de las miserias que los atrapan como camisas de fuerzas que son capaces incluso de matar en silencio, de hambre, de desaliento poco a poco. Y otras camisas de fuerza como la miseria del carácter humano, la miseria de sentimientos, la miseria del cerebro y de la potencia humana,
          Sobre la miseria de la pobreza, el autor, sobretodo invita al despertar y a la rebeldía contra esa que asesina de hambre y de desesperanza, como muestra el referido autor:
          La miseria con todo su cortejo de angustias, al principio propulsa una fuerte ideación: la fantasía nos eleva insensiblemente hacia a los más fulgidos mirajes: surgen creaciones, descubrimientos e inventos; el arte y la ciencia nos embriagan con sus más venturosas promisiones, y como consecuencia, la esperanza allega nuevas formas de ensueños.
          Entretanto, la miseria se intensifica, se debilita la energía, el corazón se duele, la desesperanza impera. Huye la juventud, y el cerebro se bestializa en medio mismo de la consciencia que aun sobrevive en lucidez, para mayor tormento.
          Esa miseria, que de inicio, en la juventud provoca una ansia de sueños para con el tiempo causar frustración, dolor y desesperanza, esa miseria de las poblaciones abandonadas por los gobiernos opresores y capitalistas es fuertemente destacada en toda la obra de Borda, sea mencionando directamente o través de escenas donde los pobre sufren humillaciones, como por ejemplo los recuerdos de un joven que caminaba con la misma ropa y cuando la cambia no es más reconocido y a otros le causan risas; la mujer sin las monedas suficiente para comprar pan para los hijos que es rechazada por el panadero, mientras un transeúnte que es testigo del hecho, indignado, juga las monedas para que este di los panes a la madre. Hay también una parte que menciona la situación de una paralitica; y la miseria resignada de Colón “el genio calumniado”, delante de la mirada de los monarcas.
          Y por miedo a esta miseria muchas personas que deberían vivir física y espiritualmente sus vidas, según el loco, “sacrifican primero al espirito para hacer fortuna para luego dedicarse agotado a lo noble y bello”. Mucho tarde, a las veces, solo cuando uno se ver delante de la muerte, cuando cada minuto lo aproxima de su fin. Y se ubica entre esfuerzos “inauditos e inhumanos” por “someterse y comprender la realidad” y “olvidar el ensueño y el amor, el infinito amor en que uno si pierde” y se encuentra. Y al despertar, a las veces, solo se encuentra con las miserias de sus “tristezas, impotencias y angustias por los demás”. Esos sentimientos relativos a tipos de vivencias son más una de las miserias que se expresan en su libro.
          Sobre eso tema, madre Teresa de Calcuta dijo que “ser desvalido no significa solamente no tener un techo sobre la cabeza, pero no tener también quien nos comprenda y nos ame”; Emmanuel Levinás, filósofo ruso de origen judía, en una de sus obras, explicado por René Bucks (1997, p.84), afirma que:
          La indigencia muestra su verdadera naturaleza en el marasmo general (malaise) que sentimos cuando estamos con depresión, sin sentirnos cómodos en nuestra propia piel, sin saber lo que queremos. Nos confronta con una especie de indigencia que no puede ser satisfecha por nada en este mundo.
          Tal indigencia también se presenta en la obra de Marcelo Quiroga “Los deshabitados”, cuando los personajes Durcot y padre Justiniano dialogan sobre el vacío humano, “una oquedad absurda, ciega e irreparable”, que según ellos, “es total y anterior a nosotros mismos”, y que “nos sobrevivirá”. Eso vacío es acompañado de un apetito, una ansia por llenarse, que igualmente ciega es incapaz de reconocer el alimento que aliviará su hambre, el hambre del sentido de la vida, de vivir.
Arturo también menciona las civilizaciones que “expulsaron la miseria de sus territorios, asentando la comunidad nacional”, como el Imperio del Sol,   y critica las civilizaciones más avanzadas que si tornan soberanas hudiendo su pueblo en la miseria.
          La miseria de los valores, del carácter humano es presentado atraves de la falsedad de los miembros de las iglesias que utilizan la caridad para acumular bienes y lujos para sí mismos. La falsedad de la clase media que finge tener conforto y status pero están más llenos de miseria de lo que los limoneros de limones. De los que viven con el pan de los muertos, de herencias porque no quieren trabajar y para eso si prestan a vender favores a los ricos y poderosos. Y el loco hace elogios a los pobres que, aunque pasen hambre y sufrimiento no si venden y no se prestan a hacer servicios ilícitos. La miseria de los pobres que llegan al poder y pasan a humillar sus propios compañeros del pasado en que juntos compartían las mismas angustias de la miseria. Sobre eso, uno de los grandes educadores brasileros, Paulo Freire, dijo que cuando la educación nos es libertaria, el sueño del oprimido es ser opresor.
           Otra obra que también se asemeja a la de Borda por la presencia de las miserias humanas es la obra Los Miserables (1862) del escritor francés Victor Hugo, miserias de varios tipos se presentan también, como la del carácter, de la (in)consciencia social, del sistema de leyes y de los que la conducen y de miseria económica. Graciliano Ramos, escritor brasilero, enfoca su mirada en el retrato vivo de la miseria económica más angustiosa, a partir de una familia extremamente pobre huyendo de una región de seca, en su obra Vidas secas (1938). En esta literatura las voces de los personajes se callan, se pierde la propia identidad, y solamente un perrito recibe un nombre que en realidad retrata una ironía: ballena.
          Saliendo de la de la teoría y la ficción para la realidad, no es necesario que hagamos muchas búsqueda para nos depararnos con la presencia de la miseria en nuestro mundo, principalmente la miseria económica por la cual viven y sufren muchas personas en nuestro planeta. A todos los lados noticias e imágenes chocan los ojos y corazones más sensibles, y mueven a muchos otros a hacer acciones humanistas verdaderas, mientras otros ya no sienten nada o se aprovechan para engañar las personas de bueno corazón con falsas entidades que predicen llevar socorro a los desamparados y en realidad se quedan con todo o casi todo que reciben.  La miseria que existe y existió en todos los tiempo es un proyecto político económico, una estrategia de dominación, de mantenimiento de un corral humano de donde se puede ganar, hacer lucro de la esclavitud sea clandestina o institucionalizada, velada por leyes y esquemas de grupos empresarias. La miseria que calla por el hambre que provoca; que no deja pensar por el cansancio; la miseria que no deja ver la propia miseria. Y dice el loco: “ ¡Oh! Si yo pudiera hundirlos más: si yo pudiera volverlos sabios y rebeldes para que sufran la consciencia de su propia esclavitud, para que sientan inteligentemente la tristeza de su miseria”. Y más recientemente el escritor Mia Couto dijo casi lo mismo: “Lo que más duele en la miseria es la ignorancia que ella tiene de sí misma”. También el escritor uruguayo Eduardo Galeano, también reflexionó sobre eso tema en su obra “Los nadies”, un texto emocionante presentado abajo:

             Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Y en las horas de las estrellas una oración que bendiciendo la noche da gracias por sus sombras que son “un amantísimo reposorio de toda miseria”. Mientras una maldición sale de las bocas de los hambrientos “hundiéndose en la miseria”.

          Pero también El loco llama a la rebelión contra todo eso sistema de opresión, contras esas camisas de fuerzas que inmovilizan los pobres, las mujeres, los asalariados, “fuerzas que son incontenibles y naturales, con la potencia de la necesidad humana que aulla su abandono y miseria” en la búsqueda por dignidad, proclama así la rebelión de los miserables. Diciendo “¡Oh hijos de la miseria! Haya siempre fuego de rebelión en tu aliento!”.
          Pero también alerta que esa rebelión de los miserables puede ser de ojo por ojo y diente por diente. De la misma manera que los poderosos invadían sus tierra, y mataban hombres y niños y violaban las mujeres y niñas, así puede ser, y con el fuego como arma destruidora.
Y la locura grita la sabidora, porque igual los profetas fueron considerados locos. Que importa el oro, la miseria, “si la vida y la muerte no influencian en el fin”.
“Y no hay cetro de falaris que equivalga a la indisciplina demoledora de un loco”.
          -    ¡Loco!, El loco! (suena un grito en el aire…)
          -No soy loco, ¡soy sabio! Esto libro es mi nau y tu nau.
          -Pero no hay mares, solo aguas del tiempo…
          -“¡Aproxímense, un poco hijas de Júpiter! Voy a demonstrar que el único acceso a esa sabiduría perfecta, a que llamamos ciudadela de la felicidad, es a través de la locura” .
          -El loco! Sigan el loco!
           Y sigue la nau de las miserias, en la búsqueda de romper las camisa de fuerza, cuya ansia es el despertar de la consciencia, la primera y verdadera libertad!












REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BORDA, Arturo.
1966         El Loco, HAM.

BRANT, Sebastian
1494        A nau dos insensatos (Das Narrenschiff). Tradução: Karin Volobuef. f. – 1. ed. – São Paulo: Octavo, 2010. Recuperado de http://www.martinsfontespaulista. com.br/anexos/ produtos/capitulos/626411.pdf

OCD, René Buks.
1997           A Bíblia e a Ética: A relação entre a Filosofia e a Sagrada Escritura na obra de Emmanuel Levinas. Colecção Fé e Realidade, 35. São Paulo, Edições Loyola.

Eduardo Galeano
1940  Los nadies. Recuperado de https://blogs.20minutos.es/poesia/ 2009/09/25/los-nadies-eduardo-galeano-1940/

FOUCAULT, Michel
1961           Historia da loucura na Idade Clássica. Tradução: José Teixeira Coelho Netto. Editora Perspectiva, Sao Paulo, 1978.

ROTTERDAM, Erasmo de
1509          Elogio da loucura. Tradução base: Paulo M. Oliveira. Recuperado de http://www.dominiopublico.gov.br/ download/ texto/ cv000026.pdf
Marta Cosmo
Enviado por Marta Cosmo em 14/08/2019
Código do texto: T6719956
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Marta Cosmo
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