La fruta es otra

Fue la última noche que Laura durmió sin pensar en su verdadero amor. Amor este que no comprendió al principio, pero que ahora la estaba golpeando. Laura estaba hacía años enamorada por esta persona, persona guapa, simpática…Y además de esto, era amiga de Ramón, su amigo de la secundaria.

Sería más un día normal para Laura. Estaba caminando para su trabajo y, como siempre, se detuvo en la cafetería para beber un cafecito antes del trabajo. Claro, a ella le encanta el café. Sin él no vive. Es el tercer amor de su vida.

Ella estaba entretenida cuando un mae vino hacia ella pedirle información. De pronto, ella casi no comprendió una palabra. Piénsalo, hacía tiempo que Laura había estudiado inglés.

Javier: Can you help me?

Laura: I do not speak ...well. Speak Spanish?

Javier: Sí, “craro”. Gracias. No "jabro" muy bien pero lo jablo. A ver, casi sale bien el español de Javier, pero todavía hubo la aspiración de la hache.

Laura: ¡Vale! En que le puedo ayudar?

Javier: Estoy a procura de un alojamiento.

Laura: Bueno. En la plaza mayor hay varios.

Y así empezó una charla muy larga, tan larga que vino temas relacionados a pasión.

Javier ya viviendo en la plaza mayor, todos los días veía a Laura en la cafetería. Ya no resistía ver a aquella hermosa muchacha. Pelo largo, la nariz bien hecha y de una charla muy femenina.

Un día, después de ya haberla conocido bien, y de igual manera la ciudad, él la invitó para un paseo turístico en el parque del Buen Retiro.

En este parque Javier no se contuvo por el hechizo de Laura y le pidió un beso. Ella se puso a temblar. No quería hacerle daño, pues estaba enamorada, ¿recuerdas? Pero él era un tío tan gentil, amable que ella no resistió y cayó en sus brazos.

Pasado unos años Laura y Javier estaban como parejas oficial. Se casaron. Sin embargo, después de algunos meses de casada, Laura percibió que Javier no sería capaz en cambiar el amor que ella tenía por la persona cuyo soñaba todas las noches. Laura entonces, mientras su marido hacía un café en la cocina, resolvió escribir para su amor. Estaba escribiendo:

"Querida Eva, te envío esta cartita a través de mi mejor amigo Ramón, el único que sabe que te quiero y que, pues, jamás le diría a alguien.

Yo te extraño muchísimo, las cosas que hacíamos, tus besos…

Quiero verte en aquel mismo sitio, estaré allá.

¡Con besos enamorados!

Laura."

Laura no sabía que Javier estaba detrás de ella. Cuando se dio cuenta giró la carta a un ejercicio de matemáticas del trabajo sobre contabilidad.

Pero Javier supo de todo, aquellas frases le dolían muchísimo. “Con besos enamorados”. Pero no dijo nada de pronto. Quiso no creérselo. Fue a su trabajo pero estaba volviéndose loco. Su mujer era lesbiana y nunca había hecho caso de él. Y Ramón, su mejor amigo de la universidad de Harvard, lo sabía y aún la ayudaba con sus cartas. Estaba loco.

La decisión de Javier fue decirle que sabía de todo y que no iba a quererla más. Entonces Javier en cuanto llegó a su casa, le dijo todo. Que estaba enterado de la traición, y que no la quería más como mujer.

Pero ella muy sencillamente le dijo:

Laura: Vale. No te quiero igual y nunca te iría querer. Y tuve, sí, la ayuda de mi amigo Ramón para resolver esta cuestión. Él creó todo este teatro, la carta para que te enterara de esa forma. ¿Recuerdas cuando tú le robaste su novia en la universidad? Es una solución mía y de él. La mía de no quererte, y la de él el enojo que siente por ti.

Javier se puso asombrado con todo eso.

Laura- Y me voy. Mi amor Eva ya está en un piso para vivirnos hasta la muerte, y claro, la fruta que nos gusta no es pecado.

Laura tomó sus maletas y se fue, sin darle adiós.

MATEUS BARROS
Enviado por MATEUS BARROS em 02/08/2019
Reeditado em 13/04/2020
Código do texto: T6710657
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